Mi Tai Chi una visión personal.
Mi recorrido en el Tai Chi es solo eso: mi recorrido. Un camino personal, lleno de percepciones subjetivas y aprendizajes íntimos. Por eso, quiero aclarar desde el principio: esto que relato es mi verdad experiencial, no una guía doctrinal. Puedo estar equivocado en mi interpretación de los principios, o lo que a mí me resuena puede no serlo para otro.
El Tai Chi es un arte tan profundo que cada practicante lo vive a su manera. Lo que comenzó para mí como una serie de movimientos extraños y hermosos, fue con los años tomando un significado propio.
Encontré, o creo haber encontrado, una calma que antes no tenía. Aprendí, o al menos esa es mi sensación, a escuchar mi cuerpo y a soltar la tensión no solo física, sino mental. Pero repito: es la narrativa que yo he construido desde mi práctica, con mis limitaciones y mis momentos de distracción.
No escribo como experto, sino como explorador (más un porteador). Comparto estas reflexiones con la humildad de quien sabe que cada día de práctica trae una nueva comprensión y a veces, el desaprendizaje de lo que creía haber comprendido.
Quizás lo más valioso que me ha dado este arte es precisamente esa lección de relatividad: no hay un punto de llegada fijo, sino un flujo constante de ajustes y pequeños descubrimientos.
Lo que para mí es "enraizarme", para otro será algo distinto. Y ambas visiones pueden ser válidas dentro del propio viaje.
Estos escritos son, en esencia, las notas de mi bitácora personal. Las comparto por si en algún tramo de tu propio camino, encuentras un eco o una compañía. Pero tú tendrás, sin duda, tu propia y valiosa versión.

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