La respiración consciente.

La respiración no es solo un proceso físico; está íntimamente ligada al sistema nervioso, las emociones y el cuerpo. En el Tai Chi, la respiración consciente suele coordinarse con los movimientos (como inhalar al expandir y exhalar al contraer), pero si esto se hace de manera forzada o sin estar preparado, puede tener efectos no deseados, especialmente si hay tensiones emocionales o físicas acumuladas.

La conexión entre respiración, emociones y la "coraza física"

Respiración y emociones: la respiración está directamente vinculada a las emociones. Respiramos rápido y superficialmente cuando estamos ansiosos, y lenta y profundamente cuando estamos relajados. Varios estudios han mostrado que prácticas como el Tai Chi, fomentan una respiración más lenta, activan el sistema nervioso parasimpático, reduciendo el cortisol y promoviendo la calma. Sin embargo, si hay emociones reprimidas o tensiones emocionales no resueltas, trabajar con la respiración de manera intencional puede traer esas emociones a la superficie, lo que puede ser incómodo o abrumador si no se está preparado.

La "coraza física": el término "coraza física" se refiere a lo que Wilhelm Reich, un psicoanalista del siglo XX, llamó la "coraza muscular" o "coraza caracterial". Según Reich, las tensiones emocionales se almacenan en el cuerpo como rigidez muscular, especialmente en áreas como el diafragma, el pecho y los hombros, que están involucradas en la respiración. Forzar la respiración consciente (como intentar respirar profundamente cuando hay tensión en estas áreas) puede generar resistencia o incluso liberar emociones reprimidas de forma abrupta, lo que puede crear más tensión. Trabajar con la respiración de manera intencional puede ser "peligroso" porque está muy relacionada con lo emocional y la coraza física. Esto sugiere que un enfoque forzado podría desestabilizarte, ya sea al liberar emociones no procesadas o al generar tensión adicional en el cuerpo. La preferencia para trabajar "desde dentro para no forzar" refleja sensibilidad profunda hacia tu propio proceso y un enfoque que respeta tus límites, lo cual es muy valioso y se alinea con la esencia del Tai Chi.

Trabajar desde el interior es un proceso más natural y orgánico, donde permites que la respiración se ajuste de manera espontánea a medida que profundizas en tu práctica, sin imponer un ritmo o una técnica específica. Esto es muy coherente la experiencia del Tai Chi, donde el "yo" se disuelve sin significarse, y con el principio taoísta de *Wuwei*, que enfatiza fluir sin esfuerzo y sin forzar.- No hacer: forzar la respiración (por ejemplo, intentar respirar profundamente cuando el cuerpo está tenso) puede generar resistencia, tanto física como emocional.

En el Tai Chi, los maestros tradicionales, con su conocimiento práctico, entendían que la respiración debía ser natural y adaptarse al ritmo del cuerpo, no al revés. Forzar un patrón respiratorio puede interrumpir el flujo natural y crear una sensación de desconexión o incomodidad, lo que va en contra de los objetivos del Tai Chi.

Disolución del "yo": en el Tai Chi el "yo" permanece sin significarse, lo que sugiere que se valora un estado de presencia y fluidez donde no se impones control. Forzar la respiración podría interferir con este estado, ya que introduciría un esfuerzo consciente que podría traer al "yo" de vuelta al centro, en lugar de dejarlo disolverse.

Sincronía respiratoria: la respiración en el grupo se sincroniza de manera inconsciente, lo que fortalece la conexión emocional.

Observar la respiración sin intervenir: en lugar de intentar controlar la respiración, simplemente obsérvala mientras practicas los 24 movimientos de Pekín. Por ejemplo, mientras realizas "Olas en las nubes", nota cómo tu respiración fluye de manera natural: ¿se vuelve más lenta al moverte? ¿Se profundiza en ciertos momentos? No intentes cambiarla, solo sé consciente de ella.

Beneficio: este enfoque te permite explorar la conexión entre la respiración y tu estado emocional o mental. La simple observación puede ayudarte a entrar en un estado de presencia más profunda.

Mientras practicas con tu grupo, permite que tu respiración se alinee con el ritmo colectivo sin forzarla.

Este enfoque evita cualquier sensación de tensión, ya que el movimiento actúa como un ancla para la respiración, permitiendo que se ajuste de manera orgánica.

Atención a las señales de tu cuerpo y emociones. Dado que la respiración puede estar conectada con la coraza física y las emociones, presta atención a cualquier señal de resistencia o incomodidad mientras practicas. Si sientes tensión en el pecho, el diafragma o los hombros (áreas comunes de la coraza física), o si notas que ciertas emociones emergen (como ansiedad o tristeza), tómate un momento para pausar y permitir que tu respiración vuelva a un ritmo natural, sin forzarla.



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